La verdad es que ahora mismo, ya de 4 meses y medio, tengo una perspectiva muy distinta de la que tenía cuando empezamos con esta aventura. La última de mis primas que dio a luz, comentaba sólo unas semanas después del nacimiento de su última hija que echaba de menos estar embarazada y yo, metida de lleno ahora en ese berenjenal, sólo puedo pensar.... "¿Estaba drogada o qué?" Todavía no lo sé, pero tengo la teoría de que las sustancias que te dan o segregas durante el parto te cambian en algo el recuerdo que tienes de los 9 meses previos, o si no, no me lo explico.
Entendedme bien, la verdad es que no tengo apenas razones para quejarme, en comparación con otros que veo a mi alrededor, mi embarazo está siendo (de momento) un paseo muy liviano, pero tanto como para echarlo de menos, os aseguro que no.
Los primeros síntomas habituales, vómitos y demás, pasaron sin pena ni gloria, a no ser el de la somnolencia. Creedme, la sensación de querer dormir hasta apoyada en los marcos de las puertas no es nada agradable. Te sientes como Superman en una piscina de kriptonita, tú peleando por salir y con una losa de cansancio que apenas te deja terminar las cosas que empiezas. Y, claro, eso ayuda en otra de las cosas que más me molesta y que todo el mundo tiene tendencia a hacer cuando estás embarazada: deciden de repente que no puedes hacer cantidad de cosas independientemente de cómo te encuentres tú. Y ahí inserto yo mi frase favorita para contestarles: "Estoy embarazada, no enferma". Es cierto que con el embarazo, sobre todo cuando va pasando el tiempo y tu cuerpo cambia, hay cosas que se hacen más difíciles, pero el grado de proteccionismo de la gente que te rodea a veces roza lo absurdo. Es evidente que la gente lo hace porque te quiere, pero para una mujer adulta, independiente y capaz de valerse por sí misma es un trago difícil de llevar. Me hace recordar a Tormenta cuando perdió sus poderes y vagó por el país sin ellos, pero con su corazón de heroína intacto. Las mujeres embarazadas creo que nos sentimos un poco así a veces, hemos perdido parte de nuestra fuerza y vitalidad porque está concentrada en ese milagro que es hacer crecer a otro ser humano dentro de nosotras, pero nuestras ganas y nuestro espíritu sigue intacto, así que a veces se hace muy complicado quedarse quieta y ver cómo los demás hacen las cosas por ti.
Otra de las cosas que no me gustan nada del embarazo es el imán que parece tener tu "barriguita" para las manos ajenas, amigas, allegadas y, a veces, totalmente desconocidas. Cuando alguien te ve, sobre todo conforme se va haciendo más prominente la parte baja del abdomen, te saluda y te frota la barriga, como si de ahí fuese a salir el genio de la lámpara. Yo, que ya no soy demasiado dada al contacto físico con gente a no ser la muy cercana, tengo ganas de instalarme un dispositivo dispensador de corrientes para que, por lo menos, reciban un calambre de bienvenida.
Y no me entendáis mal, soy feliz de estar inmersa en este viaje, no lo cambiaría por nada del mundo. Tener este bebé creciendo dentro de mí es el regalo más increíble que el universo me ha hecho nunca, después de su padre y la familia que estamos formando. Pero después de oír durante cuatro meses a un montón de personas hablar sobre lo maravilloso que es el estar embarazada, tenía que romper algunos de los mitos.
Hay cosas preciosas, por supuesto, cuando notas por primera vez que tu hijo se mueve dentro es una sensación que no es comparable a nada de lo que puedan haberte contado previamente. Pero cuando va seguido de una acidez que te hace subir la quemazón de las agruras hasta la garganta.... bueno, lo ves todo menos bonito.
En fin, este es el inicio de la aventura, veremos qué nos deparan los dados en esta partida. Y, mientras tanto, una recomendación, leed muchos blogs de mamás con sentido del humor y que te saquen una sonrisa de vez en cuando, entre mis preferidos: 39 semanas y La Volatil (que me gusta siempre, pero con sus ilustraciones sobre el embarazo todavía más)

2 comentarios:
Todas las sensaciones malas del embarazo se compensan con el regalo más maravilloso que nos da el mundo: la vida y esa vida que llevas dentro cambiará la tuya por siempre.
Un abrazo
Lo se, amigo, estoy segura. Pero me apetecía hablar también de las cosas no tan bonitas que pasan, porque en esto, como en muchas otras cosas, parece que solo se habla de lo bonito y no de lo que pasa cada día.
Gracias por darte un paseo por aquí! ;)
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