Una de las cosas que más estoy notando es la sensación de que mi cuerpo ya no me pertenece totalmente. Dicho así, podría considerarse la entrada de una película de terror, de esas en las que una pobre joven se ve abducida/poseída por un ente extraño y que no le permite controlar sus actos, terminando desarrollando tendencias homicidas casi siempre. Pero el fondo de la frase es totalmente cierto. Todo aquello que creías saber sobre tu cuerpo de repente se vuelve del todo relativo.
Os voy a poner un ejemplo. Hace muchísimos años que soy vegetariana, además no suelo tomar comida picante ni nada demasiado fuerte, porque en general son cosas que no me gustan y además no van con el estilo de alimentación que me apetece. Eso implica que nunca en mi vida, podéis creerme, he tenido ni un episodio de "ardor de estómago", ya sabéis, lo que siente el pobre hombre del anuncio ese de Gaviscon que tanto sale en la tele. Hasta ahora nunca había reparado en él, pero ahora mismo, no hago más que evocar esos bomberos blancos que alivian el sufrimiento de ese pobre hombre. ¿Y por qué? Sencillamente porque parece ser que las embarazadas, y yo en concreto, tenemos tendencia a la acidez de estómago debido que la hormona progesterona relaja algunos músculos, entre ellos el que conecta el estómago con el esófago. Y, claro, los ácidos gástricos no tienen otro divertimento que intentar subir por él a ver qué encuentran de camino. El resultado es que me siento como un dragón del averno al que le va a salir una llamarada por la boca, sonaría bien si no fuese porque la sensación es terriblemente desagradable y no sabes muy bien cómo controlarla.
Cosas que he probado y que me han funcionado:
- He eliminado los cítricos (no os podéis imaginar lo muchísimo que echo de menos mi zumo de naranja de por las mañanas), el café y el tomate en todas sus formas (otra de las cosas que formaba la base de muchísimas de mis comidas y que echo de menos un montón).
- Cenar temprano, cosa que los que trabajamos mucho solemos retrasar hasta casi horas poco razonables, pero que ahora se ha convertido casi en una cena/merienda. Y, por supuesto, no acostarme al acabar de cenar.
- Intentar permanecer medio incorporada al dormir, para que el reflujo ese no decida hacer expediciones por mi garganta.
Todo lo demás, no me ha servido de demasiado, pero estas tres cosas, parece que empiezan a dar sus frutos a pocos. No hay remedio infalible ni nada que sea bueno para todo el mundo, eso también lo he aprendido con toda esta aventura, porque la gente no se cansa de darte "recetas", ¡de verdad que no se cansan!, parecen el Libro gordo de Petete en modo bucle, pero la verdad del asunto es que tienes que empezar a redescubrir tu cuerpo durante esos nueve meses, porque cualquier parecido con la anterior versión es pura ficción.
Y luego notas esa cosita pequeñita que se revuelve en tu interior y que te recuerda el por qué tu cuerpo ya no es todo tuyo, obviamente porque durante este tiempo es también suyo y eso implica que tienes que readaptarte en el tiempo que compartáis espacio. Como cuando te vas a vivir con alguien y tenéis que adaptar vuestras costumbres, pues imagino que lo mismo pero con alguien del que no te separas en ningún segundo del día.
Y la sensación es genial, por un momento no te acuerdas de nada más, porque empiezas a pensar en cómo será, en si le gustarás o no y en si al final, todas esas cosas que quieres hacer bien te saldrán como quieres.
Vamos, peor que una mazmorra de D&D, en esa, por lo menos, sólo hay bichos.
Cuando tu cuerpo ya no es tuyo....
About author: Megami
Cress arugula peanut tigernut wattle seed kombu parsnip. Lotus root mung bean arugula tigernut horseradish endive yarrow gourd. Radicchio cress avocado garlic quandong collard greens.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario